Mientras la
ciudad duerme, Eduardo Ceballos trepa con su pluma por los
caminos de la poesía; dibuja y conjuga colores en su paleta de sueños,
paisajes que recorren su espíritu andariego.
En un mágico
viaje enseña la memoria ancestral de la madre tierra, generosa,
proveedora de mil hechuras que maravillan nuestros ojos con su
magnificencia; transmitiendo sus vibrantes melodías con el dulce canto
del agua, el trinar de los pájaros o penetrando hasta la
fibra más
íntima de nuestro ser con el rugir de los truenos anunciando la lluvia,
que deja su marca grabada en las montañas, en distintas formas,
dándole vida a esa zona de misterios y leyendas.
Es quizás la
luna que enamora a los poetas o tal vez las musas que lo inspiran,
pero cada noche cuando el sueño acogedor adormece a los hombres,
Eduardo sube con su bagaje de estrellas, para iluminar con sus
versos las páginas de este libro que nos convida a recorrer la
tierra de
mil colores, de formas y sabores, donde una niña se vuelve serenata o
donde la serenata es una niña nostálgica.
Descubre la
armonía de sus versos, el color de la arcilla amalgamada en vasijas,
secretas guardianas de un arte ancestral, o aquellas manos que
entrelazan las penas en las varas del simbol.
Conocedor de
caminos, bodegas y su gente, ofrece este libro, sencillo
homenaje de amor. A Cafayate el poeta lega sus sentires, su vida, su corazón.