Cuando
Eduardo Ceballos toma su bolígrafo y se ubica frente al blanco
papel, en esa habitación donde comparte largos diálogos con sus amigos
«los libros»; inicia un viaje hacia una época que quedó grabada en
su mente y en su corazón.
Fue
partícipe activo de un alto momento del periodismo de Salta, desde una
modesta tarea, pero en un tiempo histórico fundacional.
Desde su
lugar de trabajo, conoció las raíces de un pasado, que contribuyó a
la difusión de problemas y temas de interés provincial y que
sirvieron como medio para descubrir su identidad en un mundo
contradictorio.
Desde
aquellos tiempos cuando las noticias no salían de su escenario
habitual o sólo atravesaban nuestras fronteras, tardábamos meses o años
en enterarnos de hechos ocurridos en otras ciudades o países;
hasta estos tiempos cuando accedemos a mucha información
en forma casi inmediata, gracias al gran avance de la tecnología y
podemos observar lo ocurrido en distintas partes del mundo,
uniendo geografías.
Eduardo
Ceballos era muy joven cuando ingresó al mundo
periodístico. El director de Radio Nacional, el poeta Raúl Aráoz Anzoátegui
le abrió las puertas de esa emisora, en 1964, para que se inicie con
un programa, que versaba sobre temas históricos. Venía de una
formación humanística importante lograda en el Seminario Conciliar
de Salta y
en el Bachillerato Humanista, que le había enseñado el amor por la
lectura y lo hizo un ávido buscador de información y
conocimientos. Luego de ganar el concurso radial «Vístase gratis» que conducía
Marino Fernández Molina, lo invitan a trabajar como corrector de
pruebas de diario El Tribuno, que por ese entonces estaba en la calle
Dean Funes Nº 92 y avanza en su saber sobre el periodismo y sobre los
hombres que lo hacían, puesto que allí compartió jornadas de suma
importancia con los grandes protagonistas del periodismo de Salta.
Luego, emigra de Salta buscando mejores destinos en un camino de
alto aprendizaje, se desempeña en radios de Buenos Aires y en algunos
medios escritos. Vuelve a Salta, en el momento justo, en que el
diario El Intransigente, organizaba su salida con Miguel Ángel
Martínez Saravia a la cabeza, que tenía grandes pretensiones.
Allí
comparte el trabajo con reconocidos personajes del periodismo de Salta,
que se recuerdan en estas páginas como un justo homenaje, quienes
marcaron el camino a seguir por los jóvenes de otros tiempos.
El dolor de
lo que acontecía en la patria, le fue cambiando los destinos y
se hizo un caminante de necesidades, sin olvidar sus pasiones, el
periodismo y las letras. Regresa a Salta, su tierra, donde edita la
revista-libro «De la mano con el arte», en el año 1985, que contaba con
la colaboración de distinguidos personajes de la vida cultural
salteña y de todo el Noroeste Argentino, donde tiene apreciados amigos.
Después salen las revistas-libros «Logos», que este incansable
trabajador logra plasmar en el papel. Su sueño de transmitir información
y reflejar el tiempo que le toca habitar por la vida, se percibe en
todas sus tareas, en la radio y en la televisión. Anda por los
escenarios pregonando cultura y contando de su provincia, hasta que se le
ocurre crear la revista coleccionable «La Gauchita» de gran aceptación
en la sociedad de Salta, valorada en hogares, escuelas, colegios,
bibliotecas, medios de difusión y público en general. Diez años
abriendo sus puertas al interior de la provincia, reflejando en sus páginas el
acontecer de los pueblos y su gente. Realizó cien ediciones que
trascendieron las fronteras, siendo solicitadas desde los países de América,
algunos de Oceanía y de Australia, muchos de Europa, hasta Asia y
África. Justamente en ese continente realizaba canje de anuncios
publicitarios con una publicación oficial del gobierno de Guinea
Ecuatorial, único país hispano-parlante de esa región del mundo, hecho
sin precedente para nuestra cultura.. Desde allá se valoraba el
esfuerzo de un hijo de Salta.
Distintas
emisoras contaron con la voz inconfundible de Eduardo Ceballos,
como Radio Nacional Salta, con su recordado programa «Tiempo
cancionero»; Radio Salta; FM Cerebro; FM 100; FM Santa Teresita; FM
Provincia; como así también emisoras de Mendoza y de Buenos
Aires.
En el ámbito
televisivo debutó en Sonovisión; en Canal 11 de Salta, compartiendo
programas con el recordado Eduardo «Tuna» Esper; con el
respetado Ángel Longarte; reemplazando a su amigo Luis Plaza, o aportando
en «Reflexiones», programa que se emitía bajo la
responsabilidad del amigo Roberto Casas; y por último participando en el
programa «Historias y Leyendas» de Matías Qüerio y Fabio Pérez Paz.
Como gran
conocedor de la actividad periodística de Salta, quiere rendir
homenaje a quienes brindaron su trabajo para enaltecer nuestra provincia y
nombrar a los jóvenes, que tienen la difícil tarea de difundir
toda la
memoria, para que llegue al conocimiento de futuras
generaciones.
Esta
inquietud de investigar, estudiar, estar bien informado, fue siempre una
constante en Eduardo Ceballos, por ello me conmuevo de ser yo
quien prologue este libro que nació como una conferencia.
No dudo que
su lectura será de gran valor para quienes quieran conocer o
estudiar la rica historia del periodismo salteño.